San Judas Tadeo es el santo patrono de las causas difíciles y desesperadas. Si estás pasando por un momento imposible, esta oración es para ti. Miles de personas en todo el mundo han encontrado consuelo y milagros a través de su intercesión.
Texto de la Oración
Cuándo Rezar Esta Oración
Reza esta oración cuando enfrentes situaciones que parecen no tener solución: problemas económicos graves, enfermedades difíciles, asuntos legales complicados, pérdida de empleo, situaciones familiares desesperantes o cualquier circunstancia donde sientas que has agotado todas las opciones humanas. El día más propicio es el 28 de cada mes, especialmente si enciendes una vela verde o blanca mientras rezas.
Cómo Rezar Esta Oración
- 1Busca un lugar tranquilo donde puedas concentrarte sin interrupciones.
- 2Enciende una vela verde (el color asociado con San Judas Tadeo) o blanca si no tienes verde.
- 3Haz la señal de la cruz y cierra los ojos por un momento para centrar tu mente.
- 4Lee o recita la oración en voz alta, con fe y devoción, poniendo tu corazón en cada palabra.
- 5Cuando llegues al momento de mencionar tu petición, hazlo con claridad y sinceridad.
- 6Al terminar, reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria en honor a San Judas Tadeo.
- 7Agradece al santo por escucharte y promete cumplir tu promesa si tu petición es concedida.
- 8Se recomienda rezar esta oración durante 9 días consecutivos (novena) para mayor eficacia.
Historia y Origen
San Judas Tadeo fue uno de los doce apóstoles de Jesús. Su nombre completo era Judas Tadeo, y se le añade "Tadeo" para distinguirlo del otro Judas, Judas Iscariote, quien traicionó a Jesús. Precisamente por compartir nombre con el traidor, San Judas Tadeo fue durante siglos uno de los santos menos invocados, lo que paradójicamente fortaleció su intercesión: se dice que, al tener menos peticiones que atender, San Judas responde con mayor prontitud y eficacia.
La devoción a San Judas Tadeo es especialmente fuerte en México y otros países de América Latina, donde el día 28 de cada mes —y especialmente el 28 de octubre, su fiesta— miles de fieles acuden a los templos dedicados a él. Su imagen se reconoce por la llama sobre su cabeza (símbolo del Espíritu Santo), la medalla con el rostro de Jesús y el garrote o mazo, instrumento de su martirio. Es el santo de los que ya no tienen a quién recurrir, el abogado de lo imposible y el refugio de los desesperados.